Me resulta muy ingenuo cuando leo lo de «No somos ni de izquierdas ni de derechas, somos los de abajo contra los de arriba». ¿Quiénes pensáis que eran los de derechas hace un siglo? Pues los caciques al servicio de otros caciques, explotando al pueblo hundido en la miseria. Ser de izquierdas significaba empoderamiento. Da igual hablar de izquierdas o derechas, abajos o arribas. Todo es la misma trampa mientras la respuesta sea el sistema democrático que espera que unos pocos resuelvan los problemas de unos muchos. La respuesta hace un siglo y ahora sigue siendo la misma: organización comunitaria autogestionada, es decir, anarquismo de toda la vida. Cuanto más nos joda «la derecha de arriba» menos será opcional lo que decimos, y no quedará más remedio que organizarse en estos niveles, que fueron los niveles naturales del ser humano que nunca debieron ser abandonados.