Os estará pasando, perdéis amigos, al menos, por un tiempo. No tienen la información que vosotros tenéis, o no pueden creer lo que vosotros sí, y no soportan lo que decimos, lo que señalamos, como el gran fraude criminal.
Para ellos, estamos locos, somos unos magufos, dan por sentado que no conocemos lo que ellos sí, aunque todos hemos crecido en el mismo planeta, ahora resultamos ser unos conspiranoicos, pseudocientíficos.
Para ellos somos peligrosos, porque somos antivacunas, negamos la existencia del Saars, o como en mi caso, negamos la existencia de microbios patógenos, es decir, sabemos que las enfermedades son causadas por choques biológicos en su mayoría o por intoxicaciones.
Es triste, claro que lo que es, yo llevo desde finales de enero, señalando que esto era otro asunto, que nada tiene que ver con lo que nos cuentan oficialmente.
En estos siete meses, he tratado de evitar discutir, me limito a compartir, ni siquiera corrijo ya los desatinos que me comenta la gente, desatinos a favor o en contra de la falsemia.
Claro que no lo llevo bien siempre, como todos, es una montaña rusa, y a veces he eliminado de mis contactos gente que no quería haber eliminado, pero eran personas tan cercanas que me perturbaba demasiado no estar en la misma onda.
Habrá habido gente que me haya eliminado de sus contactos para «no tener que leer tantas tonterías».
Ver a tantos cientos de miles en Berlín, gusta, aún sabiendo que puedan moverse desde el viejo paradigma biológico, ver que la gente se moviliza en contra del asunto, gusta.
Cuando pase el tiempo y sigan queriendo controlarnos al nivel que se pretende, o sucedan consecuencias trágicas, y sea todo tan intensamente malvado, y sea desbordantemente evidente que es cosa de humanos, y no de la naturaleza, más gente se unirá, y yo creo que no pasará mucho tiempo.
Podrán «los malos» irse y volver, marear. despistar, tratar de lograr sus objetivos por caminos nuevos, multifuncionales, pero si se quiere lograr un objetivo, al final, hay que apretar fuerte, como ha sucedido estos meses, aprietan tan fuerte que se visibilizan, y aun no siendo visibles, mucha gente siente que lo que sucede «no es normal», pero un «no es normal» en términos alarmantemente sospechoso.
Al inicio me encontré algo solo rodeado de la extrema derecha como compañeros de batalla y conspiranoicos cavernarios pero según pasan los meses, somos más, y cada día más gente «normal» se pasa al bando de los incrédulos, los que no creemos.
Siempre que se nos permita, buscaremos vivir de acuerdo a la naturaleza humana, aunque se nos tache de locos, irresponsables, egoístas, y peligrosos, aunque se nos persiga y ataque.
Yo entiendo perfectamente que quien no nos tolera simplemente está siendo coherente con lo que cree que es ciencia biológica. Así que espero ganen los buenos, y que esta pesadilla esté siendo «la enfermedad» hacia un despertar más profundo, de toda la humanidad.