ACUÉRDATE, cuando eras niño, y estabais solos, un grupo de amigos, y había que hacer «una misión», muy divertida y emocionante, que exigía valor, y lo hacíais, siempre hay algún niño, que viene con problemas familiares, seguro que sabes de quién te hablo, o tú mismo eras ese niño, la cuestión es que ese niño, con cierto trauma, se tomaba el juego muy en serio, demasiado en serio, ese niño no se divertía, se volvía más papista que el papa, hacía el juego más difícil, era el más exigente, el más purista y, a la hora de la verdad, no era el más valiente, sino que su trauma lo convertía en el más gilipollas, con perdón.

Ese niño es España.

No sé si es el complejo de inferioridad cultural postfranquista, pero el grado de sumisión, obediencia y ausencia de actitud crítica ante las medidas tomadas desde el inicio de la falsemia es una radiografía meridiana de la sociedad en que vivimos.

A lo que vamos:
No existe el virus patógeno causante del covid19. De hecho, no existe ningún virus patógeno. La teoría del contagio es falsa, puesta en circulación, hace 150 años, por el ladrón y mentiroso Pasteur. Hay que estudiar a Hamer y conocer las leyes biológicas que regulan eso que llamamos «enfermedades»