Históricamente no es nuevo. Si viajamos al siglo XIX, por ejemplo, tenemos las bases que psicólogos aportan al nazismo, en el siglo XX. Estos psicólogos documentan el efecto que realizan el aislamiento y la separación de miembros de una familia, comunidades, grupos sociales, en el individuo, y qué efecto conlleva la vivencia del individuo aislado o separado posteriormente sobre la masa.

Si queremos llevar a cabo un plan de ingeniería social no puede ser que la sociedad sobre la que queremos aplicar la restructuración y reorganización de valores y comportamientos, sea una sociedad coherentemente comunicada y cuyos miembros puedan opinar, reflexionar y generar crítica sobre los planes que se desean implementar.

Es necesario separar para producir la necesidad de que el individuo busque conocer cómo es la realidad en otra fuente que no sea su gente, su relación social grupal. Esa otra fuente va a ser el Estado, los medios de comunicación, y las redes sociales. Por eso es necesario que la censura esté activa en redes sociales, así como voces influyentes colaboradoras con el régimen autoritario que desea llevar a cabo su plan en su totalidad.

Promover discordia social, batallas lingüísticas, conceptuales, políticas, ayuda a provocar distanciamiento intracomunitario. La separación constante es herramienta y objetivo en sí misma.

Sin embargo, la naturaleza general del ser humano es la de convivir y relacionase socialmente en todos los niveles posibles, siendo el nivel familiar el primero en ser atacado por el sistema controlador de masas.

Precisamente, por ser el hombre como es, y la mujer, y la naturaleza de la humanidad en conjunto, todo plan encaminado al control de masas está boicoteado de partida, no puede triunfar nunca.

Sí, puede intentarlo, producir muertes, enfermedades, desdichas, pero la respuesta de la sociedad va a ser la misma siempre, la respuesta siempre es, lo que somos: una unidad, un organismo total cuyo impulso individual existencial nos lleva al otro por supervivencia, al otro humano, al otro que es «como yo» pero sin ser «yo», para que de ese contacto surja la conciencia, el conocimiento y el equilibrio de la supervivencia estable.