Date cuenta: desde el minuto 0 de la plandemia se habla del 5ghe como causante.
Esta teoría se viraliza y es ampliamente aceptada entre la disidencia.
Toda información viral es, por naturaleza, sospechosa; cuanto más rápidamente se viraliza es porque puede haber un motor oculto haciéndose pasar por espontáneo e inocente.
Pero lo cierto es que si hubiera habido alteración celular mediante 5ghe habría afectado a niños, adolescentes, mascotas, animales de granja o en libertad.
Nada tiene que ver en esto en el sistema inmune.
Los descubrimientos de Hamer explican perfectamente por qué hay sobremortandad en adultos en España en marzo/abril de 2020.
Se trata de choques biológicos de amenaza en el territorio que afectan sólo a quienes conflictuan, y por simple cuestión de madurez y conciencia la «amenaza por un virus terrible mortal» no alcanza el cerebro de niños, adolescentes ni animales.
En ningún momento decimos que el 5ghe no pueda de alguna manera en un momento dado ser nocivo. No decimos eso.
Lo que afirmamos rotundamente es que no fue la causa de sobremortandad ni enfermedad extraordinaria en adultos en marzo/abril de 2020.
Lo que señalamos es que tanto la teoría del 5ghe como causante así como de un virus natural o de laboratorio tienen en común el mismo arma de guerra: LA AMENAZA.
Los historiadores nos han contado multitud de ejemplos a través de los siglos en los que el uso de la amenaza de una supuesta arma secreta, fastuosa, legendaria aunque irreal ha sido suficiente para obtener la victoria.
Cambia el bulo, pero el arma es la misma: LA AMENAZA.
Habiendo amenaza no es necesario ni despertar el miedo, aunque el miedo esté presente, no es imprescindible.
La amenaza percibida por alguien sensato, tranquilo, sin miedo hará que modifique su comportamiento, incluso su biología, mientras crea detectar, mientras su cerebro interprete, que existe una amenaza real, aunque tal amenaza, en verdad, sea infundada.