La programación predictiva («esto es lo que te va a pasar») puede llevarse a cabo de muchas formas.
A través del humor, ridiculizando esa predicción, o a través, por ejemplo, de películas de ciencia ficción, donde uno no se puede tomar en serio toda esa programación ya que es una pinche película, no es real.
¿Durante cuántas décadas se pudiera haber estado usando el cine para llevar a cabo la programación predictiva? ¿Qué sucede en las personas cuando se cumple la predicción?
Cuando la programación predictiva se realiza por canales que envuelven esa programación en un formato irreal, distorsionado, efectista, sobredimensionado, entonces la mente coloca el evento programado en la casilla de lo imposible, de lo que no puede pasar que suceda.
Pero llega el día en el que el evento se cumple. Sin embargo, la psique simplemente no puede reconocer que, aquello que está sucediendo, es justo lo programado.
Si a alguien se le ocurre señalar que lo que está por suceder, o lo que ya está sucediendo, es lo que todos, más o menos, sabían, pues para poder ser programado el evento, el evento fue comunicado previamente, entonces, ¿qué sucede?
Lo que sucede es un fenómeno muy curioso: aquellos que viven en sus carnes el evento programado RECHAZAN, desde el inconsciente, de forma incluso agresiva, rechazan, entonces, cualquier intento de ser puestos en alerta sobre lo que en verdad está pasando.
Este fenómeno es conocido como primado negativo.
Ejemplo: durante 10 años a unos trabajadores se les dice que como la cosa siga así van a tener que trasladar la empresa a Marte para que trabajen marcianos. Todos se ríen, nadie piensa que algo así pueda suceder. Forma parte de la coña general, de la cultura de empresa esa historia, todos bromean con ello, y hasta hay quien se disfraza de marciano en ciertas fiestas de empresa.
Pero a los 9 años, la empresa empezó a tomar medidas laborales muy extrañas, por el bien general de la empresa y sus trabajadores.
Uno de estos trabajadores, Juan, escucha en dirección algo que no debería haber oído y se da cuenta de que no es un cuento, de que era un aviso, se les estaba diciendo, desde hace 10 años, que la empresa cerraría, que todos iban a la calle.
Juan avisa a sus compañeros pero sus compañeros se ríen, lo ridiculizan, se enfadan con él, llamándole pesao y conspiranoico. Sin embargo las cosas estaban sucediendo al mismo tiempo que los trabajadores negaban que estuviera sucediendo.
No es porque los trabajadores fueran tontos, es porque estaba actuando el «primado negativo», instalado durante años mediante «programación predictiva».