Un martillo biológico recorre el mundo.
Va a ritmo de martillo, a golpe de martillo.
Lento aunque imparable.
Imparable porque está forjado en el yunque de la verdad científica.
Lento, porque solo puede ser utilizado por una mano.
Destroza creencias biológicas a su paso, de mano en mano.
No puede ser utilizado por una multitud
Como sucede con el fuego fatuo de la ilusión
que suele extenderse cuanto más falso más rápidamente.
Un martillo biológico recorre el mundo.
Este martillo tiene nombre: Hamer.