El poder de la verdad es micro, nunca macro.
En cuanto veas que una supuesta verdad está en boca de todos, entonces estás ante una manipulación propagando la falsedad.
Nuestro poder se mueve en la microinfluencia, jamás en la macroinfluencia.
La microinfluencia es poderosa, sin duda, como la termita, corrompe la ignorancia y la mentira.
Pero no esperes nunca un mesías, es una acción comunitaria, celular, orgánica, regenerativa y cuando te quieres dar cuenta la costra de la ilusión, la careta del engaño -no está!
Pero nadie predicó la verdad desde la altura, siempre fue a nivel del mar.
Por eso la verdad encuentra pescadores, porque sus olas no saltan los muros artificiales donde se agolpan las multitudes.
Lo elevado, lo profundo, lo auténtico siempre se mueve directamente entre las pequeñas manadas de hombres porque si estuviera inaccesible, los buitres y las águilas lo devorarían.
Lo evidente está siempre a mano.
Lo sencillo, lo instantáneo, lo inmediato, lo creativo, lo vivo, no necesita ni lupas ni prismáticos, ni laboratorios ni telescopios.
Solo necesitas usar tus ojos, no las vendas que te venden como banderas de Países, que a la hora de la verdad, no existen.