Ayer regué los olivos y hoy florecieron las oxalis pes caprae, conocidas por aquí como vinagretas, que llenan la vista de pinceladas amarillas sobre los verdes y marrones de la tierra y olivos.

Porque la naturaleza sigue sus leyes mientras los hombres aprendemos a saber que existen esas leyes.

Estupendas formas que aparecen al finalizar el año, lejos de la psicosis colectiva, muy, muy lejos.

«Mejora notablemente la porosidad del suelo y la vida en él.
Compite contra otras hierbas impidiendo que crezcan de forma tan masiva. Según los agricultores «donde crece esta planta no crece cizaña» (malas hierbas).

En época primaveral desaparece y deja un suelo libre listo para efectuar labores de cultivo.

Aumenta la capacidad de retención de agua en el suelo. Mejorar la optimización y la gestión de la humedad del suelo es clave para el mantenimiento del suelo.

Evita la aplicación masiva de herbicidas por parte del agricultor. Ya que al reducir la aplicación de herbicidas se reduce la contaminación en el futuro de los acuíferos.

Gracias a esto no solo ayudamos al medio ambiente al evitar la contaminación del suelo y los acuíferos, sino que también evitaremos la contaminación de los cultivos.

Protege a las raíces frente a las heladas
Disminuye el tiempo de espera para realizar la recolección.»