Redacción: Sergio arboleda – Revisión: Margarita Galaz

Las ETS, las supuestas enfermedades de transmisión sexual han sido -y son- una de las fuentes de control de masas más potentes. Hablamos de relaciones sexuales. Hablemos, entonces, desde la Nueva Medicina Germánica (NMG) de este asunto.

La NMG como con el resto de alteraciones de los tejidos o de la psique arroja luz plena sobre este asunto, eliminando toda la mitología alrededor creada.

No es posible abordar este tema sin conocimiento de previo de los descubrimientos fundamentales que realiza Hamer. Sin embargo, vamos a ir al grano, y quien quiera comprender lo que se dice, tendrá que estudiar las leyes biológicas, para entender que se trata de conocimiento certero, no de teorías seudocientíficas que nacen a la sombra del descontento natural global que proyecta mundialmente el árbol de la verdadera pseudociencia, a saber, el paradigma pasteuriano, según el cual, las enfermedades son causadas directamente por los microbios, que para más inri, se transmiten y pueden contagiar sus falsos efectos patógenos.

Hamer descubre que esto no es real. Lo descubre científicamente, solo hay que leerle y comprender lo que descubre, levantar la vista de sus escritos y comprobar que, en efecto, sus descubrimientos se corresponden con la verdad de la naturaleza y el origen de las alteraciones en todos los seres vivos, no específicamente en exclusiva los seres humanos.

Entonces, cualquiera de esas ETS listadas en los libros de estudio oficial, en realidad se corresponden con síntomas que suceden en la fase curativa del programa biológico que inicia el correspondiente choque biológico. Nos referimos a las enfermedades donde participan hongos, bacterias y virus. Por cierto, la biología oficial no niega que dichos microorganismo conviven siempre con nosotros. Es solo que por arte de birli y birloque, en un momento dado, son capaces de volverse patógenos, debido, supuestamente a una vulnerabilidad de un recurso creado a la par que la fraudulenta Teoría del Contagio. Nos referimos al mitológico constructo denominado: sistema inmune.

No existe tal sistema inmune tal y como se nos dice, pues no hay ninguna batalla épica constante produciéndose contra los microbios. Microbios, esos seres vivos microscópicos, excepto los virus, que no se consideran seres vivos, aunque sí microscópicos, tan microscópicos que sirven de excusa para todo aquello que sucede que no se comprende sin la luz de las leyes biológicas.

He aquí que estos otros seres vivos mayores, a los que llamaremos humanos, al igual que el resto de los seres vivos, deben reproducirse Habrá situaciones en las que deban realizar el acto involuntariamente, otras en las que sientan rechazo de hacerlo, otras en las que anhelen el contacto, el sentir del acto, otras en las que creen que su pareja viene de hacerlo con otra u otras muchas parejas, o que de hecho, sí, es cierta tal promiscuidad y ello produce un rechazo. Otras en las que se nos dice o se cree se piensa se averigua se descubre que la pareja fue diagnostica de una de esas «sucias» sintomatologías, y sucede el conflicto. Conflicto biológico.

He aquí el origen de la enfermedad. El conflicto, mejor dicho, la circunstancia vital  propicia para que se genere el rayo del llamado DHS, cuyo trueno más o menos intenso o constante es, en efecto: el conflicto biológico.

El rayo, el DHS, activa el programa biológico cuyo objetivo es solventar el conflicto y salir reequilibrado y recapacitado del mismo. Esto programa tiene dos fases. Una primera mientras el conflicto está activo. Sucede la solución, llamada conflictolisis y a continuación se inicia la segunda fase del programa, que llamaremos fase curativa. Es donde, mayormente, encontramos los síntomas famosos de todas esas ETS y del resto de enfermedades conocidas, raras o emergentes.

Hablamos de leyes biológicas. Hablemos de sexo nuevamente. Hablemos de ese listado de ETS
«Clamidia, Gonorrea, Sífilis, Virus del Papiloma Humano (VPH), Herpes Genital, VIH/SIDA, Tricomoniasis, Hepatitis B, Linfogranuloma venéreo, Molusco contagioso, Granuloma inguinal (Donovanosis), Uretritis no gonocócica (UNG), Micoplasma genital, Vaginosis bacteriana, Chancro blando (Chancroide), Hepatitis C, Citomegalovirus (CMV), Zika, Virus T-linfotrópico humano tipo 1 (HTLV-1), Piojos púbicos (ladillas), Sarna, Hepatitis A.»

Al listado le sumamos candidiasis genital, que no es considera  siempre, pero sí a veces, una ETS. Añadimos entonces «hongos».

Tricomoniasis (protozoo), Piojos púbicos (ladillas) (parásito) y Sarna (parásito) las diferenciamos de la lista, pues no son hongos, bacterias ni virus los coprotagonistas de cada ETS asociada. (Hamer decía que los parásitos actúan cuando el programa biológico ha durado mucho tiempo para colaborar con el programa).

Todas las demás. Causa original: choque biológico. Participación de los microbios: cuando el programa lo diga. Ni antes ni después. Sentido biológico: curativo, reparar tejido alterado durante el proceso anterior del programa.

Es decir, Por un lado, conflictos de contacto sexual, carencia, rechazo, conflictos de integridad corporal, sensación de contaminación, o ataque físico, conflicto de no tener el derecho o de no estar en posición de realizar el acto sexual.

En la fase activa del conflicto, es decir, durante la primera fase del programa biológico, los síntomas suelen ser sutiles o pasar desapercibidos. Esto puede incluir pérdida de tejido (úlceras) en mucosas afectadas.

Fase de vagotonía, reparación. (PCLA, Epicrisis y PCLB):
PCLA (primera etapa de la segunda fase del programa tras la solución del conflicto) : Inflamación, hinchazón y dolor en la zona afectada. En esta fase pueden aparecer síntomas como fiebre, secreciones o exudados (por ejemplo, flujo en clamidia o gonorrea).
Epicrisis: Un momento crítico con intensificación de síntomas como fiebre alta, dolor agudo.
PCLB (segunda etapa de la segunda fase del programa): Cicatrización del tejido alterado y eliminación de fluidos. Los síntomas disminuyen gradualmente.

«Pero es que yo enfermé al mismo tiempo o a las semanas que mi pareja. ¡Eso fue contagio!»
No. Pudo ser que:
– no habían tenido contacto sexual y por fin lo tuvieron.
– o se viviera un mismo evento con distinto DHS en cada uno
– o pudo ser que tras «el calentón», ya en frío, se reflexione, «¿con quién me he acostado yo, pero si se acuesta con dos o tres más cada semana!»
– o puede ser que descubra: «cariño, tengo ladillas». Descubrir parásitos puede ser causa de DHS independiente de la presencia de parásitos.

Es decir, siempre sucede un choque biológico independiente en cada protagonista del programa biológico pertinente. Es correlación, y hasta cierto punto, causalidad. Pues, en el caso de conocer la sintomatología ajena causó el DHS propio. Pero propiamente, en cuanto a propiedad de quién es el propietario de originar la sintomatología de eso que llaman ETS los causantes no son microbios, los cuales no causan, sino que participan, cooperan en el proceso curativo.

La causa es el DHS. Es decir, cómo vive uno el evento. Evento que logra desequilibrar por ese lado el estatus armónico de la supervivencia. De ello, por ello, para que ello deje de suceder: el programa biológico. Y dentro del programa biológico, en su fase curativa, eso que llamaron ETS.

Pero ahora que miramos el asunto con ojos abiertos por la NMG, ni la Enfermedad es enfermedad. Ni la Transmisión sucede.
Hamer elimina, en efecto, por descubrimiento de la verdad al respecto, el concepto de ETS.