Poder ser preciso, claro y que haya belleza en ello.
Si bien el diseño natural desprende belleza en sentido filosófico, la belleza de la verdad, por otro lado está el arte de la escritura, la poética, al servicio de la transmisión.
Percibir los conceptos, la realidad de las leyes biológicas como hechos, tangibles, verificables, científicamente visibles, constatables, lo cambia todo.
Hay, en efecto, una meditación hameriana, un meditar en la verdad real de la existencia de las leyes biológicas.
Constatar un diseño inteligente es místico en cuanto comunión con la verdad, el hecho de la verdad, donde uno se baña en ese hecho, en la esencia.
Partiendo de ahí, nombrar el dhs como fenómeno, como rayo eléctrico, como dedo que activa el programa biológico, parece acto divino.
Si bien se trata de un momento de conflicto, que en ocasiones conduce al ser vivo a la muerte, en la mayoría de los casos lo que triunfa es la vida del ser vivo.
Dos realidades confluyen y se precisa un equilibrio. He aquí que el programa biológico se encarga de ello.
Y claro que hablamos de una realidad vital, de vidas humanas o de animales, del sufrir, la enfermedad.
Pero cuando entiendes que justo la enfermedad es la curación, entonces miras qué pasó, qué originó la necesidad de regeneración.
Qué hay de hermoso en pasarlo mal, en sufrir, morir incluso y cómo ello afecta a los demás.
Lo hermoso es lo que sostiene todo ese proceso como parte de un todo, en el que todos gozamos de existir.
Cada vida es plena, en cuanto vida. Así que nos toque morir antes o después es anecdótico, también para los demás.
La vida existe, con y sin nosotros. La paradoja es que para que exista, porque existe, existimos nosotros. Tan cierto como que para que exista, dejamos de existir.
Entonces, si hay leyes, así como posibles eventos que nos hacen conflictuar, no es inteligente alinearse con la inteligencia, la ley, y no conflictuar?
Y si conflictuamos, no es hermoso ver que todo nuestro ser se ve afectado, que hay siempre una respuesta natural y un camino hacia permanecer de nuevo en orden?
Muchos entendemos que la virtud nos lleva a decir la verdad aunque la verdad, hasta cierto punto, no pueda estar presente.
No es cobardía callar entonces, conviviendo entre las diferentes energías, aunque sean energías que funcionan en nuestro opuesto.
Si así es el paisaje, ello sucede así, ¡Atención, sin embargo! Porque la oportunidad de ser lo que uno ha de ser, sucede en armonía.
Por eso el amor, la consideración, el tener en cuenta, va de la mano del disfrute.
Habiendo disfrute, arte, hay transmisión.
Habiendo verdad, hay algo digno.
Dignificarse es necesario en un mundo tan degradante, que nos conduce al absurdo y retorcimiento de la evidencia.
Fin de la transmisión.