En la relación entre un médico y un paciente, las palabras tienen un peso inmenso. Un diagnóstico o un pronóstico pueden ofrecer alivio, pero también pueden, según los textos de la Germanische Heilkunde, actuar con la misma fuerza que un bisturí o un bio-shock, iniciando nuevos y devastadores Programas Biológicos Especiales (SBS). Este fenómeno, donde el propio acto médico genera un nuevo conflicto, se conoce como iatrogenia.
Comprender cómo un diagnóstico puede convertirse en un DHS es crucial para entender la cascada de lo que comúnmente se llama «metástasis».
El Diagnóstico: Un DHS en Potencia
Imaginemos a una persona que recibe una noticia como: «Tiene usted un tumor maligno». Este momento puede cumplir a la perfección los tres criterios de un DHS:
- Es altamente agudo y dramático: La noticia es un shock existencial.
- Es vivido en aislamiento: A pesar de estar acompañado, el paciente se siente fundamentalmente solo con su «sentencia».
- Pilla a contrapié: A menudo, la persona se sentía relativamente bien y no esperaba un resultado tan grave.
En ese instante, el diagnóstico mismo puede actuar como el conflicto biológico que inicia un nuevo SBS. El contenido de este nuevo conflicto dependerá de cómo el individuo perciba subjetivamente la noticia.
La Fábrica de «Metástasis»
Los textos de la Germanische Heilkunde postulan que la mayoría de las llamadas «metástasis» no son el resultado de células cancerosas que viajan por el cuerpo, sino que son, de hecho, nuevos cánceres (nuevos SBS) provocados por el pánico del diagnóstico inicial y el tratamiento.
«Die meisten sog. Zweit- und Dritt-Karzinome sind iatrogen, d.h. durch die ärztliche Diagnose- und Prognose-Schocks bedingt.»
Traducción (conceptual): «La mayoría de los llamados segundos y terceros carcinomas son iatrogénicos, es decir, condicionados por los shocks del diagnóstico y pronóstico médico.»
Se describen varios patrones comunes de esta cascada iatrogénica:
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El Miedo a la Muerte: Un diagnóstico de «cáncer» a menudo provoca un «conflicto de miedo a la muerte». Este conflicto impacta en el relé del tronco cerebral que controla los alvéolos pulmonares, iniciando una proliferación celular. El resultado son los famosos «nódulos pulmonares», interpretados como metástasis del tumor original, cuando en realidad serían un nuevo SBS.
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El Ataque a la Integridad: Procedimientos como una biopsia, una cirugía o la propia quimioterapia pueden ser vividos como un «conflicto de ataque a la integridad». Este conflicto afecta a la dermis (controlada por el cerebelo), pudiendo generar un melanoma como respuesta biológica para «reforzar» la piel en el lugar del ataque.
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La Autodevaluación: Un diagnóstico grave puede provocar un profundo «conflicto de autodevaluación» («mi cuerpo ya no sirve», «soy un inútil»). Este tipo de conflicto afecta a los huesos (controlados por la sustancia blanca cerebral), pudiendo iniciar una osteólisis (pérdida de hueso) que, en la fase de curación, se diagnosticará como un «cáncer de huesos».
El Pronóstico como Maldición Biológica
De manera similar, un pronóstico como «le quedan tres meses de vida» funciona como un conflicto devastador y continuo. Impide que el paciente pueda entrar en un estado de calma necesario para la curación (vagotonía) y lo mantiene en un estrés permanente, lo que puede agravar los programas existentes e iniciar otros nuevos.
La única salida a este círculo vicioso, según se describe en los documentos, es la comprensión. Cuando el paciente entiende la lógica de los SBS, el diagnóstico y el pronóstico pierden su poder para actuar como un shock biológico. El miedo, que es el motor de esta cascada, se disuelve.
Esta perspectiva otorga una inmensa responsabilidad a la comunicación médica, sugiriendo que la información que libera del pánico es la herramienta terapéutica más importante, ya que desactiva el poder de la palabra para herir biológicamente al paciente.