La sociedad moderna ha erigido un nuevo ídolo: la «vida saludable». Es un culto con sus propios rituales (contar calorías, correr maratones), sus objetos sagrados (superalimentos, monitores de actividad) y su propio clero (gurús del bienestar, nutricionistas). Su promesa es que, a través de la disciplina y el consumo correcto, se puede construir una fortaleza corporal capaz de repeler la «enfermedad». Desde la perspectiva de la Germanische Heilkunde®, este esfuerzo, aunque a menudo bienintencionado, se basa en una premisa biológicamente errónea y desvía la atención de la única y verdadera causa de toda «enfermedad»: el DHS.
Ningún Programa Biológico Especial (SBS) —sea un cáncer, una esclerosis o una dermatitis— se ha iniciado jamás por una deficiencia de kale o por no haber corrido suficientes kilómetros. La causa es, en cada caso y sin excepción, un DHS (Dirk Hamer Syndrom): un choque biológico altamente agudo, dramático, inesperado y vivido en la soledad de la psique. Es un evento que cortocircuita nuestra normalidad, un instante preciso que pone en marcha un programa arcaico de supervivencia.
La idea de que un «estilo de vida» puede prevenir esto es una ilusión. Se puede tener el cuerpo de un atleta y la dieta de un monje, pero si mañana se vive la quiebra inesperada de la empresa (conflicto de existencia), la marcha súbita de la pareja (conflicto de separación) o una humillación pública (conflicto de autodevaluación), el SBS correspondiente se pondrá en marcha con la misma precisión biológica que en cualquier otra persona.
El concepto de «vida saludable» se apoya en la idea de un cuerpo falible, una máquina imperfecta que hay que proteger de sí misma y de un entorno hostil. Es la continuación del dogma de la «lucha» y del «sistema inmunitario» deficiente.
“Wir hatten bei dem was wir ”Krankheiten” genannt hatten, Fehler von ”Mutter Natur” angenommen, dass das vermutete ”Immunsystem” (gedacht als Abwehrarmee unseres Organismus) zu schwach geworden sei. ”Mutter Natur” macht jedoch keine1 Fehler…”
Traducción: «En lo que llamábamos ‘enfermedades’, habíamos supuesto errores de la ‘Madre Naturaleza’, que el presunto ‘sistema inmunitario’ (concebido como el ejército de defensa de nuestro organismo) se había vuelto demasiado débil. Sin embargo, la ‘Madre Naturaleza’ no comete errores…»
(Fuente: germanische-neue-medizin.de – 01.pdf)
Entonces, si la dieta y el ejercicio no son una muralla, ¿qué es, desde la perspectiva de la GNM, una vida biológicamente «sana»? La respuesta supone un cambio de paradigma total:
Una vida biológicamente sana no es la ausencia de conflictos o de SBS; eso es imposible para un ser vivo. Se trata, más bien, de la capacidad de vivir los conflictos de forma consciente y resolverlos rápidamente. Es una competencia biológica, no una disciplina física. Una persona «sana» en este sentido es aquella que, al sufrir un DHS, es capaz de identificarlo, comprenderlo y trabajar activamente en su resolución para no quedar atrapada en una fase activa crónica o en un ciclo de curaciones pendientes a través de «pistas» (Schienen).
La verdadera profilaxis, la auténtica «salud», es el conocimiento de las 5 Leyes Biológicas. Este conocimiento es el único antídoto contra el veneno más letal de todos: el pánico.
“Der Patient kann die Panik verlieren, die das schlimmste bei einer Krebserkrankung ist, denn sie verhindert jede Lösung eines Konfliktes. Er kann nun die Zusammenhänge voll und ganz verstehen und einsehen.”
Traducción: «El paciente puede perder el pánico, que es lo peor en una enfermedad oncológica, pues impide toda solución de un conflicto. Ahora puede comprender y ver las correlaciones de forma completa.»
(Fuente: Vermächtnis einer Neuen Medizin)
Vivir una «vida saludable», por tanto, significa vivir sin miedo al propio cuerpo. Significa entender que la fiebre, la inflamación o el dolor en la fase de curación no son enemigos a combatir, sino señales de una reparación en marcha. Significa saber que el cuerpo, una vez resuelto el conflicto, se repara a sí mismo de forma sensata y que acciones de simple sentido común, como descansar y comer bien, son suficientes para apoyar este proceso.
La Germanische Heilkunde no niega la importancia de cuidar el cuerpo, pero redefine por completo el objetivo. No lo cuidamos para «luchar contra la enfermedad», sino para que tenga los mejores recursos disponibles cuando, tras resolver un conflicto, inicie su maravillosa y predecible fase de curación. La salud no está en el gimnasio ni en la tienda de productos orgánicos, sino en la conciencia y en la paz que da el entendimiento de la lógica de la vida.