Y dices que, como ahora los jóvenes se juntan, aumenta el número de «contagios», «contagios» que se salen de cifras fraudulentas obtenidas con un test pcr que miente siempre basado en un virus inexistente.
Ahora, después de un año y medio, ahora es cuando los jóvenes son el más terrible foco de problemas, ahora, cuando les toca ,según la agenda, la inyección, sí, la inyección, esa que se le administra de forma «obligatoriamente voluntaria» a toda la población sana.
Esa inyección, la que fabrican las farmacéuticas que llevan décadas instalándose y tomando el poder de la OMS, esa OMS bajo control que se reúne mundialmente con todos los países para decirles qué pasa y qué hay que hacer.
Y luego los niños, ¿no? luego ellos serán el foco terrible de la maldición que nos envía la naturaleza, sólo los ungidos se salvarán de la plaga, los inyectados….
Espero, de corazón, que el instinto maternal ponga cordura allí donde la hipnosis colectiva patriarcal puso locura.
Y sí, sé que no está de moda hablar de patriarcado, pero una construcción social basada en la fuerza, la violencia, la estupidez, la imposición, la ignorancia, la no escucha, y especialmente en sacar a la madre del centro de la acción tribal es puro, clásico y milenario patriarcado.
Y lo que sucede es fruto más de esa construcción, por eso apelo al poder del instinto de la madre, que el hombre acompaña, pero que quien siente la razón y la verdad de forma instintiva y natural es ella, la que amamanta, la que concibe, la que alimenta.
En un cuerpo naturalmente mamífero no cabe ni una aguja.