¡Sí! Y te lo repetiré siempre, hasta que sientas que debes investigar sobre ello. Porque ese concepto bélico, inventado por Pasteur, el fraudulento, el ladrón Pasteur, el empresario ilusionista, ese concepto es falso, criminal y denigrante por completo.

Falso, porque las enfermedades son fruto de choques biológicos, situaciones que alteran el equilibrio de nuestra supervivencia. Los microbios son microcirujanos que trabajan sólo y exclusivamente en el momento justo en el que deben hacerlo. Los microbios nos acompañan siempre y en ningún caso son patógenos, no originan la enfermedad. Ni los hongos ni las bacterias son causantes, mientras que los llamados virus, tal y como se nos ha explicado, no existen.

Criminal, en base a la falsa Teoría del Contagio se administran vacunas y se cometen todo tipo de intervenciones iatrogénicas. Los tejidos orgánicos deben regenerar por completo, aunque no sea cómodo, vivimos en una sociedad de consumo instantáneo, pero los síntomas tienen su sentido biológico. ¿Que es muy grave o insoportable?, pues bueno, se interviene, pero tomar MMS o cualquier tipo de antibiótico, así con alegría, porque sí, por «prevenir», por un constipao, es una aberración, hay que dejar que los tejidos se regeneren naturalmente. Cortar el programa biológico, hacer desaparecer los síntomas «incómodos» no significa en absoluto curarse. Curarse es enfermar por completo, hasta el final, eso es curarse. Porque la enfermedad no es algo maligno, es parte misma del proceso de curación, del proceso de re-equilibtio. Y no, no digo «dejarse morir», como ya dije, si la cosa se pone fea, pero fea de verdad, pues se interviene, pero en general todo lo que hagamos (o dejemos de hacer) que sea para acompañar al programa biológico, no cortarlo, a ser posible.

Denigrante, porque hay conceptos que moralmente nos denigran, porque creer que la naturaleza, de la cual somos parte integral, genera una serie de bichos diminutos que nos atacan de forma aleatoria o caprichosa, es degradar y distorsionar la realidad natural hacia un concepto infernal, falso, fruto de unos intereses políticos en el contexto patriarcal, bélico, europeo del siglo XIX, ese mismo caldo, que en ese marco histórico, dio a luz los conceptos de eugenesia o supremacía blanca.

Hay que deshacerse de Pasteur y retornar a Bechamp para llegar a Hamer. Entonces comprenderemos el sentido biológico de las enfermedades.