Antes de irme a dormir,
Os compartiré un truco alquimista.
Dicen que no se cuente en público,
Sólo de labio a oreja.
Pero este medio es tan efímero
Que sólo quien deba leer, leerá,
Y de quienes lean, solo quien deba entender, sabrá.
Pues bien, extiende tu alma,
Cuando la sientas pesada y oscura,
Deja que flote, cual carbón fundido.
Como es alma, se expande,
Como hay hueco hay viento.
Deja que luz de estrellas penetren, preñen.
Así crecen multitud de plantitas, algunas con hermosas y enormes hojas de helecho.
Lo importante es que esas luciérnagas finales,
Son las que iluminan tu jardín.