Cada vez que tomo el sagrado báculo de la Nueva Medicina Germánica y salgo a predicar en las redes sociales, gritando a la muchedumbre, «¡los microbios no causan enfermedades!¡no existe el covid19!» Siempre hay una voz, que surge retadora, del público arremolinado y me escupe diciendo, «¡vete al hospital a coger con tus manos a los muertos por coronavirus!¡ve!, ¿dónde está ahora tu Dios Hamer?».

En verdad, en verdad os digo que yo iría, si se me permitiera pasar, iría allí donde se crea que hay un paciente con cualquier tipo de enfermedad supuestamente contagiosa, tomaría una muestra de su saliva y la metería en mi boca. Cualquier puede hacer lo mismo y nadie se contagiaría de nada.

Así habló Hamertustra.