Hemos visto que, según los textos de la Germanische Heilkunde, cuando dos Programas Biológicos Especiales (SBS) se encuentran activos en hemisferios opuestos del cerebro, el individuo entra en una «constelación», un estado que modifica su comportamiento. Más allá de la compulsión por hablar de la «constelación mitómana», existe otra configuración igualmente asombrosa que altera profundamente la percepción de la realidad: la «constelación flotante» (Schwebe-Konstellation).
Este estado describe una profunda desorientación, una sensación de estar desconectado, como si se caminara sobre el aire. Desde la perspectiva de los documentos, no se trata de «locura», sino de un programa de supervivencia extremo con una lógica biológica impecable.
Los Conflictos que Nos Hacen «Despegar»
La «constelación flotante» se produce cuando se activan simultáneamente conflictos que afectan a los túbulos colectores de ambos riñones. El relé cerebral para estos túbulos se encuentra en la parte más arcaica del cerebro, el tronco cerebral. Los conflictos asociados son los más fundamentales y existenciales que un ser vivo puede experimentar:
- Conflicto de existencia: Sentir que la vida misma está en juego («me han sacado como a un pez fuera del agua»).
- Conflicto del prófugo: Sentirse completamente solo, abandonado, perdido en el mundo.
- Conflicto de hospitalización: El shock de sentirse arrancado del entorno familiar y atrapado en un ambiente hostil y desconocido.
Cuando un individuo sufre dos de estos conflictos, uno afectando a cada riñón/hemisferio cerebral, entra en la «constelación flotante».
El Sentido Biológico de «Perder el Suelo»
El efecto de esta constelación es una marcada desorientación. La persona puede no saber dónde está, qué día es o incluso quién es. Parece ausente, perdida en su propio mundo, como si «flotara» o estuviera en una nube.
«Der Patient ist dann desorientiert zu Zeit, Ort und Person. Er wirkt abwesend, scheint nicht von dieser Welt zu sein.»
Traducción: «El paciente está entonces desorientado en cuanto a tiempo, lugar y persona. Parece ausente, como si no fuera de este mundo.»
El sentido biológico de este programa es drástico pero lógico: es un mecanismo de autoprotección extremo. Cuando la realidad se ha vuelto tan amenazante y la sensación de abandono es total, el cerebro «desconecta» al individuo de esa realidad insoportable. Es una forma de retirarse a un mundo interior para sobrevivir al shock exterior. El organismo sacrifica temporalmente la orientación para proteger la psique de una desintegración total.
La Conexión con el «Síndrome»
Esta constelación tiene una implicación física muy importante. Un solo conflicto activo en los túbulos colectores del riñón ya provoca una retención de agua (oliguria) para, biológicamente, no «secarse» al estar «fuera del agua». Cuando ambos están activos en una constelación, esta retención de líquidos se intensifica.
Si esta constelación ocurre al mismo tiempo que otro SBS cualquiera se encuentra en su fase de curación (la cual también implica retención de líquidos), se produce el llamado «Síndrome»: una retención masiva de agua en todo el cuerpo que, según los textos, puede ser muy peligrosa al aumentar drásticamente la hinchazón en el órgano y en el cerebro que se están reparando.
El «Aterrizaje»: Cómo se Resuelve la Constelación
Como en todas las constelaciones, la clave para «bajar de la nube» es resolver uno de los dos conflictos existenciales. La terapia descrita en los documentos consiste en hacer que la persona se sienta segura, acompañada y «con los pies en la tierra» de nuevo.
«Löst man einen der beiden Konflikte, ist der Patient augenblicklich wieder orientiert.»
Traducción: «Si se resuelve uno de los dos conflictos, el paciente vuelve a estar orientado en un instante.»
En el momento en que el paciente deja de sentirse existencialmente amenazado o solo (Conflictolisis), la constelación se rompe. El «aterrizaje» puede ser instantáneo. La persona recupera la orientación y, a nivel físico, los riñones entran en su fase de curación, liberando toda el agua retenida en una fase de poliuria (micción abundante).
La «constelación flotante» es, por tanto, un ejemplo extremo de cómo el organismo, según esta visión, posee programas para cada eventualidad, incluyendo la capacidad de desconectarnos de una realidad insoportable como último recurso de supervivencia.