En los sistemas jurídicos suele decirse aquello de que «El desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento». Pues bien, haciendo el juego podemos decir aquello de que «Conocer las leyes biológicas no te exime de su cumplimiento». Esto quiere decir que por muy buena que sea tu comprensión de la naturaleza, de la esencia que mueve las relaciones, los comportamientos, la supervivencia… en cualquier momento puede suceder un evento que origine un DHS, es decir, un evento que active un programa biológico con los síntomas regenerativos comúnmente conocidos como enfermedad.
Es decir, que conocer las leyes no te va a librar de enfermar en un momento dado o tener cierta epicrisis en otro momento dado.
Sí puedes reconocer los síntomas de estar en primera fase del conflicto, manos frías, pensamiento obsesivo, estrés, y reconocer que estás en conflicto activo y por tanto, buscar resolver, o reflexionar sobre el evento que te desequilibra para ver realmente si es correcto vivirlo como un conflicto, o en realidad, realmente, no pasa nada. Cambiar la perspectiva, la vivencia, basándote en la verdad del asunto. No puedes autoengañarte. Si hay choque biológico activo, lo hay, entonces, si el ser vivo que eres conflictúa con ello y es lo que hay, no es un error de interpretación, entonces no cesará el conflicto. Sólo cesará cuando lo resuelvas. Y cuando lo resuelvas, se inicia la fase de curación, que es cuando aparecen los clásicos síntomas que la medicina convencional denomina «enfermedad».
Ok, sabías que sucedería. Haber sido consciente de que andabas en conflicto activo quizás haya disminuido la masa conflictual, o al contrario, irónicamente, te has preocupado más de la cuenta. Un animal no se preocuparía más de la cuenta. Se limitaría a solventar el conflicto. O darse cuenta de que ya no hay conflicto.
No es lo mismo tener un fuerte dolor de cabeza sin saber de qué viene, que saber que como has resuelto el conflicto, estás en fase curativa, el tejido cerebral correspondiente al relé involucrado funcionalmente con los correspondientes tejidos o comportamientos relacionados con el concepto del matiz del choque biológico vivido, ese concretísimo tejido cerebral, pasa por un momento de inflamación, donde se genera un edema, que debe ser eliminado. Es decir, se repara el tejido alterado en primera fase mientras hubo choque biológico activo y, tras la solución del conflicto, llega la reparación del tejido alterado a nivel cerebral.
Hay edemas curativos que pasan desapercibidos, y otros no. Cuando tocan sistema nervioso, hay dolor. Tiene sentido desinflamar el edema? «Es que es un dolor insoportable, no puedo más, necesito un iboprufeno, aplicar hielo, hacer tapping, hacer ejercicio, tomar un café, vitamina c, la yerba secreta de la abuela Nicolasa». Ok, es comprensible.
Un animal no hace nada al respecto. Simplemente pasa, y ya. Pero los humanos somos más delicados, verdad? Lloramos, algunos animales también, sí, pero los humanos, como que enseguida nos desesperamos con el dolor. Ok, es comprensible. Haz tu intervención entonces, si tan insoportable te resulta, o tan necesario es para la exigencia de tu estilo de vida, tienes cosas que hacer, ese dolor de cabeza no te deja en paz, ok, adelante.
Hay sin embargo quien lo lleva bien. No hace nada, como la mayoría de los animales, convive con ello, y ya. Al tiempo se le pasa, porque se pasa, y ya.
Lo ideal entonces es no hacer nada, dejar que suceda, para que la medicina natural actúe, para que «esa pomada natural curativa», que es el edema, pueda hacer su trabajo en el cerebro. Tiene su tiempo, y ya.
Justo cuando llega la epicrisis, del curso del programa biológico, el edema es eliminado y ahí, puede que sea entonces cuando toque sistema nervioso, y duela. Duele cuando esos fluidos edematosos tocan sistema nervioso.
Entonces, no es lo mismo, amiga forma humanoide, si eres tan impaciente y flojo como yo, saber qué sucederá, o no darse cuenta, pero cuando sucede saber qué sucede, y saber que: bien! llegó la epicrisis, finaliza el programa, el conflicto pasó, fin del programa, vuelta a la normalidad. No es lo mismo esa vivencia que ésta: dios, qué terrible dolor de cabeza, qué me pasa? por qué? tendré que ir al médico… No se lleva igual.
Soberanía, conocimiento.
Otras veces no duele, atonta, nos deja grogui, cual boxeador al final del combate. Depende de en qué lugar esté el relé donde aparece el edema reparador, así pasará, así serán los síntomas de lo que suceda en ese momento edematoso.
Entonces, Conocer las leyes biológicas no te exime de su cumplimiento.
Perfectamente puede suceder un cáncer, o un ataque al corazón. Puede pasar, por mucho que leas a Hamer y comprendas las leyes biológicas.
Porque en cualquier momento puede ser que vivamos un evento que desequilibre nuestra supervivencia y para eso están las leyes entonces, para dar una respuesta, los síntomas de primera fase buscan resolver, y los síntomas de segunda fase buscan curar el tejido alterado en primera fase.
Así que hagas lo que hagas, puede suceder. No existe la medicina preventiva. Ni el estilo de vida saludable, que nos proteja de un azaroso e impredecible choque biológico. Por eso, en el primer criterio de la primera ley, Hamer lo dice bien claro: imprevisto. Porque cualquier ser vivo, en un momento dado, simplemente: no está capacitado para vivir cierto posible evento sin que el evento desequilibre su supervivencia, sin que se genere un DHS. Y por eso, amigos, es que existen las leyes biológicas. Para sobrevivir, reequilibrarse y salir recapacitados del programa biológico.