«La frase en sí viene a significar que el hecho de que dos eventos se den habitualmente de manera consecutiva no implica que uno sea causa del otro. … Así, cuando llueve es más probable que truene, pero no es la lluvia la que causa los truenos.»
Observas actividad microbiológica, bacterias u hongos en acción, y al mismo tiempo observas «enfermedad». Hay correlación, pero no causalidad, ya que esas bacterias u hongos no son los causantes de esas «enfermedades», son cooperantes, intervienen en los programas biológicos en desarrollo en esos seres vivos.
Observas presencia de partículas «no vivas» que participan en procesos celulares, por ejemplo, limpieza, como esas vesículas denominadas exosomas, erróneamente llamadas «virus».
Hay correlación, no causalidad, estas partículas no son patógenas.
Observas depresión, emociones «negativas», agresividad, ansiedad, estrés. Y observas enfermedad. Hay correlación, no causalidad, en multitud de ocasiones lo que se señala como causa sólo es sintomatología de un programa biológico, donde algo sucede a lo siguiente, igual que una estación de tren sucede a otra estación de tren, pero no es que una estación «produce» a la siguiente. Hay un recorrido, fases, un proceso biológico.