Para quienes estáis al tanto de la demostración científica aportada por Lanka, el 21 de abril del 2021, según la cual se explica de forma sencilla, accesible, lapidaria, por qué la virología es un fraude, y por tanto no tiene sentido hablar de «enfermedades víricas», ni de «genomas víricos», ni de cepas víricas, ni de tests pcr que detectan presencia de virus, ni vacunas antivirus…. todo esto ha sido científica y definitivamente desmontado, invalidado, definitivamente.
Todo aquel que necesite, todo aquel cuyo ego o bolsillo dependa, de alguna manera, directa o indirecta, del mundo de la virología, naturalmente, va a hablar mal de Lanka, dirá que su experimento es pseudocientífico, etc, etc, etc….
¿Cuánto tiempo debe pasar para que la comunidad científica y la cultura general mundial conozca, sepa, que no existen eso que llaman «virus patógenos»?
Todos aquellos que vayan llegando a este conocimiento, gracias a Lanka, pueden seguir investigando el nuevo paradigma biológico, en esta ocasión, de la mano de Hamer.
De hecho, sepan que Lanka y Hamer tuvieron su histórico encuentro y trabajo en conjunto, en cierto momento.
Entonces, quienes ya conocen los descubrimientos de Hamer, ya sabían que no existen virus patógenos.
Quien no conozca los descubrimientos de Hamer, va a conocer la respuesta a la pregunta natural que surge tras entender que todas esas enfermedades entendidas como «víricas», es decir, causadas por un supuesto virus pues resulta que no es así.
Como, por ejemplo, cuando se dice que el sarscov2 no existe, suele preguntarse, entonces, ¿de qué son las muertes y enfermos? Pues ahora las preguntas se multiplican:
Entonces, el sida? y sarampión? y la gripe? y el herpes zoster? Cuáles son las causas reales, auténticas, que originan todas esas alteraciones que verdaderamente existen….
Aquí es donde entra Hamer, él descubre unas leyes biológicas, que explican de forma certera, fina, concreta y de forma irrefutable, cuál es el origen y sentido biológico de absolutamente todas las enfermedades que puedan venir a tu mente, las conocidas y las que estén por conocer, ya sea en plantas o animales, ovíparos o mamíferos, incluido el humano.