Desconocer el origen del cáncer, en cuanto choque biológico, ha expandido múltiples teorías falsas todas ellas al respecto de un montón de sustancias y alimentos que se han estigmatizado como causantes de cáncer, lo cual es falso.

Creer que tal sustancia o alimento puede provocarnos cáncer nos sumerge, una vez más, en un mundo tenebroso en el que debemos tener supuesto sumo cuidado con lo que comemos o tocamos.

Aclarar que sí, en efecto, una sustancia puede ser tóxica, venenosa, o no podemos asimilarla, deshacernos de ella. Estos eventos pueden llevarnos a conflictuar biológicamente y, en casos concretos, activar programas biológicos cuya algunas de sus fases presenten eso que llamamos cáncer.

Pero conviene señalar, bien alto y claro, que una ingente cantidad de cánceres diagnosticados o sin diagnosticar, que suceden todos los años a miles y miles de seres vivos, no son originados directamente por una mala alimentación o cierto tipo de sustancias, sino que son causados directamente por otros eventos que nada tienen que ver con tal alimento o sustancia, siendo tales eventos los vividos conflictivamente en términos biológicos y, por tanto, los que activan programas en los que se cursa el llamado cáncer.

Mientras esto se desconozca, se darán palos de ciego, y además el mundo se pintará más peligroso de lo que en verdad es.