¿Por qué, ante un conflicto, un pulmón crea un tumor mientras que un hueso pierde masa? ¿Por qué la piel se ulcera y, más tarde, se inflama? Estas respuestas, que parecen aleatorias, siguen una lógica biológica precisa según la Tercera Ley Biológica de la Germanische Heilkunde. Esta ley es el sistema de clasificación, la «tabla periódica» de los tejidos, que vincula el origen embrionario de cada órgano con una parte específica del cerebro y un comportamiento predecible durante un Programa Biológico Especial (SBS).

Esta ley postula que todas nuestras células derivan de tres capas embrionarias primarias: el endodermo, el mesodermo y el ectodermo. Cada capa está dirigida por una parte específica de nuestro cerebro evolutivamente coherente, y su comportamiento —ya sea crecimiento, pérdida o alteración funcional— está estrictamente determinado por este origen.

El Grupo Amarillo: Órganos del Tronco Cerebral (Endodermo)

Este es el grupo de los tejidos más antiguos, controlados por la parte más arcaica del cerebro: el tronco cerebral. Se trata de los órganos de supervivencia básica, relacionados con «el bocado»: respirarlo, tragarlo, digerirlo, asimilarlo y excretarlo. Incluye los alvéolos pulmonares, el revestimiento del intestino, el hígado, el páncreas, entre otros.

  • En la fase activa del conflicto: Estos órganos siempre responden con una proliferación celular (tumor). El sentido biológico es aumentar la función: crear más células alveolares para captar más oxígeno ante un «miedo a morir», o más células intestinales para absorber mejor un «bocado».
  • En la fase de curación: Una vez resuelto el conflicto, los microbios más antiguos (hongos y micobacterias) son activados para descomponer y eliminar este tumor mediante un proceso de caseificación (p. ej., tuberculosis).

«Alle Organe, die vom Althirn (Stammhirn und Kleinhirn) gesteuert werden, machen im Konfliktfall Zellvermehrung, also Tumoren… Alle Organe, die vom Großhirn (Marklager und Cortex) gesteuert werden, machen in der konflikt-aktiven Phase Zellschwund.»

Traducción: «Todos los órganos dirigidos por el cerebro antiguo (tronco cerebral y cerebelo) producen, en caso de conflicto, proliferación celular, es decir, tumores… Todos los órganos dirigidos por el cerebro nuevo (sustancia blanca y corteza) producen pérdida de tejido en la fase de conflicto activo.»

El Grupo Naranja: Órganos del Cerebelo y la Sustancia Blanca (Mesodermo)

Esta capa intermedia es compleja, ya que tiene una parte antigua y una nueva:

  1. Mesodermo Antiguo (dirigido por el Cerebelo): Corresponde a las «pieles protectoras» internas, como la dermis, la pleura, el pericardio y el peritoneo. Responden a conflictos de «ataque» o «mancilla» y se comportan como el grupo amarillo: crecimiento celular (tumor) en la fase activa para crear un escudo más grueso, y caseificación en la fase de curación.

  2. Mesodermo Nuevo (dirigido por la Sustancia Blanca Cerebral): Constituye el aparato de sostén y movimiento: huesos, cartílagos, músculos, tendones, así como ovarios, testículos y el parénquima renal. Responden a «conflictos de autodevaluación». Su reacción es la opuesta a la de los grupos anteriores: pérdida de tejido (necrosis, osteólisis, agujeros) en la fase activa. En la fase de curación, el cuerpo rellena estas pérdidas con nuevas células, produciendo una gran hinchazón, inflamación y dolor. Este «tumor de curación» es lo que a menudo se diagnostica como sarcoma óseo o cáncer de ovario.

El Grupo Rojo: Órganos de la Corteza Cerebral (Ectodermo)

Son los tejidos más modernos, dirigidos por la corteza cerebral, y están relacionados con los conflictos sociales, territoriales y de separación. Incluyen la epidermis, el periostio (membrana que recubre el hueso), el revestimiento de los conductos mamarios, la mucosa de la laringe, los bronquios, etc.

  • En la fase activa del conflicto: Estos tejidos siempre responden con una pérdida de tejido (ulceración). El sentido biológico puede ser ensanchar un conducto o disminuir la sensibilidad en un área para soportar un contacto no deseado.
  • En la fase de curación: El cuerpo repara estas úlceras. Este proceso de reparación es intensamente inflamatorio y con mucha hinchazón. En la piel, por ejemplo, este proceso de reparación es lo que se manifiesta como un exantema (como en el sarampión).

La Tercera Ley Biológica establece así un orden impecable. Al saber de qué capa embrionaria procede un tejido, se puede predecir con exactitud cómo se comportará en cada fase de un SBS. Demuestra que no hay caos, sino una lógica evolutiva coherente que dicta si un órgano creará células o las perderá, y si el «tumor» visible corresponde a una fase de conflicto activo o a una de reparación y curación.