EN LA PLAYA, te quedas mirando tu mascarilla, antes de ponértela con 40º, y un pensamiento cruza tu mente, como una liebre, que se detiene delante de ti y te dice, «¿a ti te parece esto normal? ¿no crees que te están manipulando?»
Y mientras la liebre sigue su camino rápida, trotando, saltando y se aleja, tú, mientras tanto, tienes miedo de levantar tu mirada, tienes miedo de pensar que todo es un montaje, todo, el virus, las cifras y causas de muertes y enfermos.
Pero ese pensamiento pesa demasiado, necesitas demasiada valentía para levantar un pensamiento tan pesado.
Te pones tu mascarilla, y con la cabeza gacha, caminas, mirando el sendero de vuelta a tu madriguera.