Voy a escribir algo que no sea al respecto del inmenso plan esclavista en el que andamos inmersos. Voy a escribir por el mero hecho de escribir, pues es la forma en que dar forma formalmente a la forma que formatea todo pensamiento y pone el fondo en un puñado de palabras. Voy a poetizar con el alma que pisa la tierra y siente el aire en sus mil brisas diversas, gracias al viento que le hace a uno dar pasos seguros con raíces profundas. Voy a amar, para que mi amor sea una tormenta de agua salada cuyo océano lo inunde todo. Voy a correr, para que mi vuelo expandido dibuje el destino azaroso espontáneo que destroza museos. Voy a quedarme, tan quieto y calmado, que el silencio de mi muerte sea la semilla del árbol con semillas de árboles. Y en esta paz, que transporta al difunto, renazco de nuevo curado de espanto, saboreando la luz del cuerpo esponjoso, relajado, fortalecido. Y ahora, repite conmigo: es imposible repetir nada. Todo es nuevo y siempre lo mismo.
Voy a escribir algo que no sea al respecto del inmenso plan esclavista en el que andamos inmersos.

Voy a escribir por el mero hecho de escribir, pues es la forma en que dar forma formalmente a la forma que formatea todo pensamiento y pone el fondo en un puñado de palabras.

Voy a poetizar con el alma que pisa la tierra y siente el aire en sus mil brisas diversas, gracias al viento que le hace a uno dar pasos seguros con raíces profundas.

Voy a amar, para que mi amor sea una tormenta de agua salada cuyo océano lo inunde todo.

Voy a correr, para que mi vuelo expandido dibuje el destino azaroso espontáneo que destroza museos.

Voy a quedarme, tan quieto y calmado, que el silencio de mi muerte sea la semilla del árbol con semillas de árboles.

Y en esta paz, que transporta al difunto, renazco de nuevo curado de espanto, saboreando la luz del cuerpo esponjoso, relajado, fortalecido.

Y ahora, repite conmigo: es imposible repetir nada.
Todo es nuevo y siempre lo mismo.