Cuando desconocemos la causa de algo que nos importa tratamos de buscar información que nos explique qué sucede para poder tomar control sobre lo sucedido y que no vuelva a suceder. Esa exigencia de explicación nos conduce, muchas veces, a creer encontrar la respuesta pues de alguna manera nos encaja, incluso nos encaja poderosamente bien, por lo que concluimos que ésa es la respuesta correcta. Cuando hemos recibido el ataque organizado desde el estado profundo, coordinándose EEUU, CHINA y la OMS, hemos necesitado encontrar explicación a lo que nos estaba pasando, lo que estábamos viviendo en nuestras carnes. Entonces hablamos de envenamento por Chemtrails, vacunas, alteraciones mediante 5G, contaminación atmosférica en las grandes ciudades…. Y sí, ahí puede haber explicación a alteraciones, algunas nuevas, otras que vienen sucediendo años, pero que ahora son puestas bajo el foco de nuestra atención. A esto vamos a añadirle el efecto directo que desequilibra a personas sumergidas en un sunami de terror mediático, así como aquellas personas abandonadas, aisladas, sedadas, etc, etc…. Pues bien, si tomamos todos estos casos extraños, sospechosos, extraordinarios y los juntamos, en realidad, suponen una cifra muy baja respecto de la verdadera causa en general que este 2020 ha provocado muertes y enfermos. La verdadera causa es nuestra relación con el frío. Y sí, sucede todos los años. Nuestro organismo, nuestro cerebro, nuestra psique, esa trinidad, viene de estar acostumbrada a unas temperaturas cálidas, y de repente, la cosa cambia, y este cambio empieza a provocar choques biológicos. Estos choques biológicos puedes ser muy variados, pero tienen como elemento común este cambio de temperatura hacia el frío. Por ejemplo, estoy durmiendo con la ventana abierta, hace frío, lo siento, lo percibo, me incomoda, pero lo «tolero», porque no me apetece taparme, hasta que no puedo más y me tapo. Pues todo ese tiempo en que he estado «incómodo» es tiempo de choque biológico activo. Por lo que tras resolverlo será necesario reparar en la medida en que se haya visto alterado el tejido orgánico correspondiente, mucosas de la nariz, garganta, pulmones, estómago… Esa misma situación, el tipo de frío, la «textura» del frío puede estar asociada por nuestro cerebro a diez años antes, el comienzo de una actividad en septiembre, donde ese era el tipo de clima, y justo entonces, vivimos una situación altamente traumática, para la que no fuimos capaces de generar respuesta. Pues bien, a partir de entonces, cada vez que llega «ese tipo de frío», cada año, enfermo. Como una reacción alérgica. Lo mismo puede suceder a lo largo de todo el invierno al percibir esas texturas del frío. Las personas ancianas, muchas de ellas, y por añadido si ya tienen en curso otras patologías, y para más inri, le sumamos los efectos de la medicación y posibles vacunas, pues cuando llega el frío… Entonces, si tú sabes que todos los años la simple llegada del frío, provoca tantas muertes y tantos enfermos, lo único que tienes que hacer es inventarte una puesta en escena que asocie estas muertes y enfermos a una causa distinta del frío. ¿CÓMO? – Invención pseudocientífica que alerte al mundo de haber localizado un nuevo virus. – Puesta en escena, levantando hospitales, acumulación de ataúdes, imágenes de hospitales colapsados, y toda una serie de acciones que tratan al enfermo o al muerto como si fuera una bomba radioactiva. – Test PCR, el anillo para gobernarles a todos -Incluir como metralla de primera línea de batalla mediática los casos raros de los que hablamos al principio, pues al no estar directamente relacionados con el frío, sirven de justificación poderosa, el caso excepcional se eleva a caso real que puede acontecer a cualquiera. Bueno, pues el frío ha regresado de nuevo. Segundo Acto. ¿Puede el estado profundo golpear de nuevo o existe un contraestado profundo que ya no va a tolerar el fraude criminal?
FRÍO, simplemente FRÍO

Cuando desconocemos la causa de algo que nos importa tratamos de buscar información que nos explique qué sucede para poder tomar control sobre lo sucedido y que no vuelva a suceder.

Esa exigencia de explicación nos conduce, muchas veces, a creer encontrar la respuesta pues de alguna manera nos encaja, incluso nos encaja poderosamente bien, por lo que concluimos que ésa es la respuesta correcta.

Cuando hemos recibido el ataque organizado desde el estado profundo, coordinándose EEUU, CHINA y la OMS, hemos necesitado encontrar explicación a lo que nos estaba pasando, lo que estábamos viviendo en nuestras carnes.

Entonces hablamos de envenamento por Chemtrails, vacunas, alteraciones mediante 5G, contaminación atmosférica en las grandes ciudades…. Y sí, ahí puede haber explicación a alteraciones, algunas nuevas, otras que vienen sucediendo años, pero que ahora son puestas bajo el foco de nuestra atención.

A esto vamos a añadirle el efecto directo que desequilibra a personas sumergidas en un sunami de terror mediático, así como aquellas personas abandonadas, aisladas, sedadas, etc, etc….

Pues bien, si tomamos todos estos casos extraños, sospechosos, extraordinarios y los juntamos, en realidad, suponen una cifra muy baja respecto de la verdadera causa en general que este 2020 ha provocado muertes y enfermos.

La verdadera causa es nuestra relación con el frío. Y sí, sucede todos los años. Nuestro organismo, nuestro cerebro, nuestra psique, esa trinidad, viene de estar acostumbrada a unas temperaturas cálidas, y de repente, la cosa cambia, y este cambio empieza a provocar choques biológicos.

Estos choques biológicos puedes ser muy variados, pero tienen como elemento común este cambio de temperatura hacia el frío.

Por ejemplo, estoy durmiendo con la ventana abierta, hace frío, lo siento, lo percibo, me incomoda, pero lo «tolero», porque no me apetece taparme, hasta que no puedo más y me tapo. Pues todo ese tiempo en que he estado «incómodo» es tiempo de choque biológico activo. Por lo que tras resolverlo será necesario reparar en la medida en que se haya visto alterado el tejido orgánico correspondiente, mucosas de la nariz, garganta, pulmones, estómago…

Esa misma situación, el tipo de frío, la «textura» del frío puede estar asociada por nuestro cerebro a diez años antes, el comienzo de una actividad en septiembre, donde ese era el tipo de clima, y justo entonces, vivimos una situación altamente traumática, para la que no fuimos capaces de generar respuesta. Pues bien, a partir de entonces, cada vez que llega «ese tipo de frío», cada año, enfermo. Como una reacción alérgica. Lo mismo puede suceder a lo largo de todo el invierno al percibir esas texturas del frío.

Las personas ancianas, muchas de ellas, y por añadido si ya tienen en curso otras patologías, y para más inri, le sumamos los efectos de la medicación y posibles vacunas, pues cuando llega el frío…

Entonces, si tú sabes que todos los años la simple llegada del frío, provoca tantas muertes y tantos enfermos, lo único que tienes que hacer es inventarte una puesta en escena que asocie estas muertes y enfermos a una causa distinta del frío.

¿CÓMO?
– Invención pseudocientífica que alerte al mundo de haber localizado un nuevo virus.
– Puesta en escena, levantando hospitales, acumulación de ataúdes, imágenes de hospitales colapsados, y toda una serie de acciones que tratan al enfermo o al muerto como si fuera una bomba radioactiva.
– Test PCR, el anillo para gobernarles a todos
-Incluir como metralla de primera línea de batalla mediática los casos raros de los que hablamos al principio, pues al no estar directamente relacionados con el frío, sirven de justificación poderosa, el caso excepcional se eleva a caso real que puede acontecer a cualquiera.

Bueno, pues el frío ha regresado de nuevo. Segundo Acto. ¿Puede el estado profundo golpear de nuevo o existe un contraestado profundo que ya no va a tolerar el fraude criminal?