Hay ojos que viven miradas como choques biológicos y oídos que reciben palabras como choques biológicos.

Luego sí, en efecto, hay miradas y palabras que, según para quién y en qué momento, pueden activar programas biológicos que alteren los tejidos o el comportamiento.

¿puede una mirada recibirse como una amenaza tan intensa, constante o presente, que active un programa, por ejemplo, que afecte a los pulmones y la persona muera en fase de regeneración? ¿puede una simple frase, portadora de un mensaje lapidario, oída en whatsapp, provocar una sordera de por vida?

Defendernos de ciertas miradas o ciertas palabras puede resultar injustificado, excesivo o ridículo para quien mira o habla, pero quien se defiende está siendo coherente con el equilibrio de su supervivencia.

Cada cuál sabe perfectamente qué le hace sentir a uno en conflicto biológico. Darnos cuenta, ser conscientes, de que hemos sido desequilibrados vitalmente puede ayudar a sobrellevar el incendio, pero el fuego está, debes atenderlo de un modo u otro, porque si no te quema.