No somos conscientes de lo degradante e inmoral que es la Teoría del Contagio. Creer que existen unos microorganismos cuyo objetivo es matarnos, porque sí, es fruto de la proyección de la psicopatía humana. Los microbios existen, coexisten con los seres vivos. Pero su misión no es enfermarnos y acabar con nuestra vida. Su papel es el de cooperar, sólo cuando es preciso, en ciertos concretos procesos orgánicos. Hay toda una psicopatía refinadamente pseudocientífica desarrollada alrededor de los microbios, cuanto más pequeños mayor psicopatía. Y sí, hay mucho poder político y económico, establecido en las farmacéuticas, aliadas de oligarcas, financiando este enfoque psicopatológico. Aunque el dinero financie el trabajo de gente bienintencionada y de buen corazón, se financia un paradigma psicótico. Vivir en un mundo así, que precisa de conceptos falsos, como «sistema inmunológico», «inmunidad de grupo», «asintomáticos», «defensas bajas», es vivir en un mundo conceptual degradante. No nos permite vivir con naturalidad, libres. Todos esos conceptos pertenecen a una nomenclatura bélica, a un paradigma falso, que desconoce, profundamente, el sentido de la naturaleza, el equilibrio de la vida, la realidad unitaria, evolutiva, cooperativa, entre microorganismos y tejidos orgánicos. La biología está en otra parte.
No somos conscientes de lo degradante e inmoral que es la Teoría del Contagio. Creer que existen unos microorganismos cuyo objetivo es matarnos, porque sí, es fruto de la proyección de la psicopatía humana.

Los microbios existen, coexisten con los seres vivos. Pero su misión no es enfermarnos y acabar con nuestra vida. Su papel es el de cooperar, sólo cuando es preciso, en ciertos concretos procesos orgánicos.

Hay toda una psicopatía refinadamente pseudocientífica desarrollada alrededor de los microbios, cuanto más pequeños mayor psicopatía.

Y sí, hay mucho poder político y económico, establecido en las farmacéuticas, aliadas de oligarcas, financiando este enfoque psicopatológico. Aunque el dinero financie el trabajo de gente bienintencionada y de buen corazón, se financia un paradigma psicótico.

Vivir en un mundo así, que precisa de conceptos falsos, como «sistema inmunológico», «inmunidad de grupo», «asintomáticos», «defensas bajas», es vivir en un mundo conceptual degradante. No nos permite vivir con naturalidad, libres.

Todos esos conceptos pertenecen a una nomenclatura bélica, a un paradigma falso, que desconoce, profundamente, el sentido de la naturaleza, el equilibrio de la vida, la realidad unitaria, evolutiva, cooperativa, entre microorganismos y tejidos orgánicos.

La biología está en otra parte.