Durante más de un siglo, la medicina se ha basado en un dogma central que ha sembrado el pánico y el terror en incontables pacientes: la distinción entre «benigno» y «maligno». Esta clasificación, basada en la apariencia histológica y la velocidad de crecimiento de un tumor, es una construcción artificial, una reliquia de una era de ignorancia en la que no se conocía ninguno de los contextos biológicos. La Germanische Heilkunde®, a través de su Tercera Ley Biológica, demuele este dogma y lo reemplaza con una lógica biológica tan elegante como verificable.
El Tercer Naturgesetz, el «Sistema Ontogenético de los Tumores y Equivalentes al Cáncer», revela que el comportamiento de cada célula de nuestro cuerpo no es aleatorio, sino que sigue un patrón preciso dictado por su origen embrionario y la parte del cerebro que lo dirige. Toda la medicina se vuelve, de pronto, simple y clara si se comprende esta ley fundamental.
En el desarrollo embrionario, todos nuestros órganos se forman a partir de tres hojas o capas germinales: el endodermo, el mesodermo y el ectodermo. Cada una de estas hojas está controlada desde una parte específica de nuestro cerebro, nuestro ordenador central. Las hojas más antiguas son dirigidas por el cerebro más antiguo (paleoencéfalo o Althirn: tronco cerebral y cerebelo), mientras que la hoja más nueva es dirigida por el cerebro más nuevo (neoencéfalo o Neuhirn: sustancia blanca y corteza cerebral).
Esta correlación es la clave de todo. El Tercer Naturgesetz establece una regla de hierro, sin excepciones:
“Das 3. biologische Naturgesetz […] besagt, daß althirn-gesteuerte Konflikte, also solche, deren Relais im Stammhirn oder im Kleinhirn liegen, in der konflikt-aktiven Phase Zellvermehrung machen (Tumor), während neuhirn-gesteuerte Konflikte, also solche, deren Relais im Großhirnmarklager oder in der Großhirnrinde liegen, in der konflikt-aktiven Phase Zellschwund machen (Nekrosen, Ulcera, Gewebslöcher).”
Traducción: «La 3ª Ley Biológica […] establece que los conflictos dirigidos por el paleoencéfalo, es decir, aquellos cuyos relés se encuentran en el tronco cerebral o en el cerebelo, producen una proliferación celular (tumor) en la fase de conflicto activo, mientras que los conflictos dirigidos por el neoencéfalo, es decir, aquellos cuyos relés se encuentran en la sustancia blanca o en la corteza cerebral, producen una pérdida celular (necrosis, úlceras, agujeros tisulares) en la fase de conflicto activo.»
(Fuente: Vermächtnis einer Neuen Medizin)
¡He aquí el código biológico descifrado! Los órganos controlados por el cerebro antiguo (hígado, pulmones, colon, glándula mamaria, dermis, etc.) responden a un conflicto activo creando más células, un tumor compacto, para reforzar la función del órgano y ayudar a resolver el conflicto. Por el contrario, los órganos controlados por el cerebro nuevo (huesos, ovarios, testículos, epidermis, conductos biliares, etc.) responden al conflicto creando una pérdida de células, una necrosis o una úlcera, con el fin de ensanchar un conducto o disminuir una función.
Pero la historia no termina ahí. La segunda ley biológica nos enseña que todo SBS tiene dos fases, siempre que el conflicto se resuelva. Y aquí, el comportamiento de los tejidos se invierte por completo.
“In der Heilungsphase ist es genau umgekehrt: Die durch Zellvermehrung entstandenen Tumoren der althirn-gesteuerten Organe werden nun […] wieder abgebaut. Die durch Zellschwund entstandenen Löcher, Nekrosen oder Ulcera der neuhirn-gesteuerten Organe werden nun unter Schwellung […] wieder aufgefüllt.”
Traducción: «En la fase de curación es exactamente al revés: los tumores de los órganos controlados por el paleoencéfalo, que se originaron por proliferación celular, son ahora […] descompuestos de nuevo. Los agujeros, necrosis o úlceras de los órganos controlados por el neoencéfalo, que se originaron por pérdida celular, son ahora rellenados de nuevo con hinchazón […].»
(Fuente: Vermächtnis einer Neuen Medizin)
Esta fase de reparación es donde la medicina convencional comete sus errores más trágicos. Descubre un «tumor» que en realidad es una hinchazón de curación (un callo óseo, por ejemplo) y lo diagnostica como «cáncer maligno», cuando es la señal de que lo peor ya ha pasado. O bien, encuentra un tumor del cerebro antiguo que está siendo descompuesto por microbios y lo llama «infección purulenta», sin entender que es el final programado del SBS.
Con este conocimiento, los conceptos «benigno» y «maligno» se desmoronan por su propio peso, revelándose como dogmas vacíos.
“Die Einteilung in „gutartig“ und „bösartig“ war ein Stück Willkür-Medizin mit rein prognostischer Zielrichtung, als man noch keinen der Zusammenhänge kannte. […] Die Begriffe gutartig und bösartig sind also reine Dogmen der Schulmedizin. In der Germanischen Heilkunde gibt es sie nicht.”
Traducción: «La clasificación en ‘benigno’ y ‘maligno’ fue un acto de medicina arbitraria con un objetivo puramente pronóstico, cuando aún no se conocía ninguna de las correlaciones. […] Los términos benigno y maligno son, por tanto, puros dogmas de la medicina convencional. En la Germanische Heilkunde no existen.»
(Fuente: germanische-neue-medizin.de – 01.pdf)
Un crecimiento «maligno» y rápido puede ser simplemente una fase de curación intensa y edematosa. Un tumor «benigno» de crecimiento lento puede indicar un conflicto que se mantiene activo durante mucho tiempo. La brújula embrionaria, el Tercer Naturgesetz, nos libera de esta tiranía del miedo. Nos permite entender que cada proceso celular tiene un propósito, una dirección y un sentido, dictados por la historia de nuestra evolución y las leyes inmutables de la Madre Naturaleza.