El hombre moderno, aterrorizado por la «enfermedad», ha sido conducido a un laberinto de remedios materiales. Las estanterías de farmacias y herbolarios rebosan de píldoras, polvos y extractos; se prescriben dietas estrictas, ayunos y la ingesta masiva de vitaminas y suplementos. Todo ello se basa en una premisa fundamentalmente errónea: que la «enfermedad» es una deficiencia material o una intoxicación que puede corregirse añadiendo o quitando sustancias del cuerpo. Tanto la medicina convencional como gran parte de la alternativa cometen el mismo error de base: se ocupan de los síntomas en el órgano e ignoran por completo a quien dirige todo el proceso: la psique y el cerebro.

La Germanische Heilkunde® nos enseña que toda intervención que no se dirija a la causa real es, en el mejor de los casos, sintomática y, en el peor, perjudicial.

«Die Schulmedizin befasst sich mit Symptomen, die Germanische Heilkunde® kennt die Ursachen einer jeden sog. Krankheit, die gleich die Therapie mit einschließt!»

Traducción: «¡La medicina convencional se ocupa de los síntomas, la Germanische Heilkunde® conoce las causas de cada así llamada enfermedad, lo que incluye de inmediato la terapia!»

(Fuente: germanische-neue-medizin.de – 01.pdf)

Intentar curar un Programa Biológico Especial (SBS) con un suplemento es como intentar arreglar un error de software puliendo la carcasa del ordenador. La intervención es material, pero la causa es programática.

El Dogma de la «Deficiencia»

La industria de los suplementos se sostiene sobre el dogma de las «enfermedades por deficiencia». La Germanische Heilkunde® demuestra que tal cosa no existe como causa iniciadora de un SBS. La causa de un cáncer, una parálisis o una psicosis no es la falta de una vitamina o un mineral. La causa, siempre y sin excepción, es un choque conflictual.

«Jede Krebserkrankung entsteht mit einem DHS, d.h. mit einem allerschwersten, hoch-akut-dramatischen und isolativen Konflikterlebnisschock…»

Traducción: «Toda enfermedad oncológica se origina con un DHS, es decir, con un shock conflictivo vivencial gravísimo, hiperagudo-dramático y aislante…»

(Fuente: Kurze Einführung in die Germanische Neue Medizin)

La Primera Ley Biológica es de hierro y no admite excepciones. Ninguna sustancia, ni su ausencia, puede crear un Foco de Hamer en el cerebro y poner en marcha un SBS. Lo que se diagnostica como «enfermedad por deficiencia» es, en realidad, un SBS en curso cuyos síntomas pueden parecerse a los descritos en los antiguos libros de medicina, pero cuya causa sigue siendo un conflicto.

El Único «Suplemento» que Cura: La Solución del Conflicto

Si un individuo está en una fase de conflicto activo, por ejemplo, una pérdida de tejido óseo (osteolisis) debido a un conflicto de autodevaluación brutal («no sirvo para esto», «soy un fracaso»), no hay dosis de calcio o vitamina D que pueda detener esa pérdida celular. El programa de descalcificación está siendo dirigido activamente por el cerebro para intentar resolver el conflicto (aunque no lo logre a nivel orgánico) y solo se detendrá cuando el conflicto se resuelva en la psique.

La verdadera terapia no es material, es la solución del conflicto (conflictólisis). Esa es la única «píldora mágica» que detiene la fase activa y permite que el organismo pase a la fase de curación.

Una vez en la fase de curación (PCL), el cuerpo necesita, por supuesto, materiales para su reparación. Es aquí donde el sentido común prevalece sobre cualquier dogma.

«Der Therapeut muß […] dem Patienten klarmachen, daß die Heilungsphase mit ihren Symptomen ein gutes Zeichen ist, das nunmehr rationell behandelt werden muß, d.h. man muß gut essen, genug schlafen…”

Traducción: «El terapeuta debe […] hacerle entender al paciente que la fase de curación con sus síntomas es una buena señal, que ahora debe ser tratada de forma racional, es decir, hay que comer bien, dormir lo suficiente…»

(Fuente: Vermächtnis einer Neuen Medizin)

«Comer bien» significa proporcionar al organismo una nutrición normal y completa para que tenga los ladrillos necesarios para la reconstrucción (p. ej., la recalcificación del hueso). Pero los ladrillos no construyen la casa. Las órdenes vienen del cerebro. Tomar suplementos puede, en el mejor de los casos, aportar más ladrillos, pero es inútil si el maestro de obras (el cerebro) no ha dado la orden de construir (es decir, si el conflicto no se ha resuelto).

En resumen, la Germanische Heilkunde® nos libera de la onerosa y a menudo inútil búsqueda de remedios materiales. Nos enseña que el cuerpo no es un saco de químicos que hay que balancear, sino un organismo vivo que responde a su psique. La pregunta correcta nunca es «¿qué sustancia me falta?», sino «¿qué conflicto estoy viviendo?».