Las vacunas no salvan vidas. Nunca lo hicieron. Nos han mentido en eso, como en tantas cosas. ¿Quién ha estado detrás de las vacunas siempre desde su inicio? La industria. Se basa en la idea falsa de que las enfermedades son causadas por microbios. Idea catapultada oficialmente por Pasteur. Pasteur, el ladrón, el fraudulento. Pero esto es falso, las enfermedades no son fruto del contagio de ningún organismo supuestamente patógeno. Las enfermedades son fruto de choques biológicos, aparte están las intoxicaciones, enfermedades carenciales, alteraciones por radiación, etc…

Entonces, nos muestran gráficos, donde supuestamente se ve cómo justo tras la implementación de campañas de vacunación, ciertas enfermedades bajan o desaparecen. Lo que no muestran es ampliamente la parte de la izquierda de la gráfica. Porque entonces nos dariamos cuenta que desde finales del siglo XIX, especialmente a principios del XX, y concretamente a partir de mediados del XX, todas esas tendencias vienen a la baja desde entonces, es decir,desde antes de las campañas de vacunación. ¿Por qué?

Porque las mejoras en las condiciones de vida, la desaparición de la terrible miseria en la que vivía mucha gente, hambrunas, frío, frío terrible, frío que poca gente conoce, porque tenemos abrigo, techo, mantas, calefacciones, y estamos calentitos…. pero muchos de nuestros padres y abuelos han vivido alguna neumonía fruto de cuadros con choques biológicos muchos relacionados con ese frío.

Entonces, la desaparición de todas esas vivencias masivas de choques biológicos, lógicamente, conlleva la desaparición de todas esas enfermedades. Pero no por las vacunas, posteriores.

A esto hay que añadir el truco de cambiarle de nombre a enfermedades, cosa que parece que volvemos a vivir, ahora resulta que ya no es gripe, que es ¿covid?

Conclusión: ser antivacunas es ser normalmente sano, conocedor de que la vida nada tiene que ver con ese paradigma criminal, drogadicto, venenoso, inmoral, fruto de un poder materialista psicópata, que ha logrado, como en tantas cosas, que sea la víctima quien solicite al verdugo que ejecute la acción.