Los Fieles Microcirujanos del Cerebro: La Cuarta Ley Biológica y el Fin de la Guerra Contra los Microbios

La medicina convencional se fundamenta en la idea de una guerra perpetua. Nos ha enseñado a ver nuestro cuerpo como un campo de batalla asediado por ejércitos de microorganismos malignos, contra los cuales un supuesto «sistema inmunitario» debe luchar sin descanso. Este concepto, derivado de la visión pasteuriana, ha generado un miedo profundo a la «infección» y ha justificado terapias agresivas para «erradicar al enemigo». La Germanische Heilkunde®, con su Cuarta Ley Biológica, barre por completo esta visión bélica y la sustituye por una de cooperación y simbiosis orquestada con una precisión asombrosa.

La Cuarta Ley Biológica, el «Sistema Ontogenético de los Microbios», nos revela que nuestros microbios no son nuestros enemigos. Son nuestros más antiguos y leales compañeros, simbiontes que viven con nosotros y para nosotros, y que trabajan bajo la dirección de nuestro ordenador central: el cerebro.

La medicina dogmática los acusa de ser los causantes de las «enfermedades infecciosas». ¡Nada más lejos de la realidad!

“Das 4. biologische Naturgesetz […] beschreibt nun, daß die Mikroben nicht, wie bisher angenommen, die Krankheiten hervorrufen, sondern daß sie vom Gehirn dann gesteuert werden, wenn sie gebraucht werden. Jede Gruppe von Mikroben ist dabei für eine bestimmte Gruppe von Organen zuständig, und zwar ausschließlich für solche, die vom gleichen Keimblatt abstammen.”

Traducción: «La 4ª Ley Biológica […] describe ahora que los microbios no causan las enfermedades, como se suponía hasta ahora, sino que son dirigidos por el cerebro cuando se les necesita. Cada grupo de microbios es responsable de un grupo específico de órganos, y exclusivamente de aquellos que derivan de la misma hoja embrionaria.»

(Fuente: Vermächtnis einer Neuen Medizin)

Esta ley establece una organización perfecta. Los microbios son obreros especializados y el cerebro es el maestro de obras que los activa única y exclusivamente durante la fase de curación (fase PCL) de un Programa Biológico Especial (SBS). Nunca antes. Su misión no es atacar, sino reparar y restaurar el estado normal del órgano una vez que el conflicto biológico ha sido resuelto.

El tipo de microbio que interviene está estrictamente determinado por el tipo de tejido a reparar, en una correlación perfecta con la Tercera Ley Biológica:

“Die Pilze und Pilzbakterien (Mykobakterien) sind die Arbeiter für die vom Althirn […] gesteuerten Organe […]. Sie bauen in der Heilungsphase die Tumoren ab […]. Die Bakterien sind die Arbeiter für alle mittel-mesodermalen Organe […]. Die Viren (falls es sie gibt) sind ausschließlich für die ektodermalen […] Organe zuständig. Sie helfen in der Heilungsphase, die Ulcera oder Gewebslöcher wieder aufzubauen.”

Traducción: «Los hongos y las micobacterias son los obreros para los órganos controlados por el paleoencéfalo […]. Ellos descomponen los tumores en la fase de curación […]. Las bacterias son los obreros para todos los órganos del mesodermo medio […]. Los virus (si es que existen) son exclusivamente responsables de los órganos ectodérmicos […]. Ayudan a reconstruir las úlceras o las pérdidas de tejido en la fase de curación.»

(Fuente: Vermächtnis einer Neuen Medizin)

La lógica es absoluta:

  • Hongos y Micobacterias (p. ej., TBC): Los microbios más antiguos son los encargados de los tejidos más antiguos (endodermo y mesodermo cerebeloso), controlados por el paleoencéfalo. Su trabajo es descomponer y eliminar los tumores que crecieron durante la fase de conflicto activo (p. ej., en el colon, pulmón o glándula mamaria). Son nuestros microcirujanos descomponedores.
  • Bacterias: Se especializan en los tejidos del mesodermo nuevo, controlados por la sustancia blanca cerebral. Ayudan a reconstruir las pérdidas de tejido (necrosis) que ocurrieron durante la fase activa, por ejemplo, en los huesos. Son nuestros obreros reconstructores.
  • Virus: Los supuestos obreros más modernos (si es que existen como se postula) estarían a cargo de los tejidos ectodérmicos controlados por la corteza cerebral, ayudando a cicatrizar y rellenar las úlceras de la epidermis, de los conductos biliares, etc.

Con este entendimiento, el concepto de «sistema inmunitario» se revela como lo que es: un cuento de hadas.

“Wir sehen also, daß unser bisheriges Bild von einem Immunsystem, das als eine Art Armee unseres Körpers die bösartigen Mikroben-Heerscharen bekämpft, schlichtweg falsch war.”

Traducción: «Vemos, pues, que nuestra imagen anterior de un sistema inmunitario, como una especie de ejército de nuestro cuerpo que combate a las hordas malignas de microbios, era sencillamente errónea.»

(Fuente: Vermächtnis einer Neuen Medizin)

No existe tal ejército luchando caóticamente. Lo que existe es una cooperación inteligente y centralizada. Los síntomas que llamamos «infección» —fiebre, inflamación, pus, sudores nocturnos— no son signos de una batalla, sino los signos del trabajo de reparación de nuestros leales microbios en la fase de curación. Son la prueba de que un conflicto ha sido resuelto y de que el organismo está volviendo a la normalidad con la ayuda de sus más fieles aliados. La Cuarta Ley Biológica nos libera del miedo y nos devuelve la confianza en la sabiduría de nuestro propio cuerpo y en la lógica perfecta de la Madre Naturaleza.