Los niños, desde el principio del ataque psicópata, son luz de verdad con su existencia.

 

Luz, que la densa ignorancia y promoción de la niebla terrorista criminal, no deja alumbrar lo evidente.

 

Es evidente que el frío, mal encajado, puede desequilibrar a un niño, joven, adulto o anciano, por eso pueden enfermar también los niños.

 

Es evidente que el terrorismo mediático no les alcanza, por eso no enfermaron ni murieron, en marzo y abril de 2020, los niños, por la amenaza inventada.

 

Por eso el 5g tampoco fue la causa de aquellas muertes en adultos o ancianos que igualmente les habría afectado a ellos, los niños.

 

Su luz evidencia que todo es un fraude pero la sociedad hipnotizada no ve lo evidente, justo a su lado, jugando, rientes.

 

Su luz es natural, alumbra la verdad, y como es verdad y es natural y es constante este alumbrar, no hay artificio que pueda sobrevivir en el tiempo, por siglos de manipulación y mentira que alimente estos días que se transformaron en noches para los ojos que ya no pueden ver ni a sus propios hijos, tal y como son: la prueba de que todo lo que les dijeron y les dicen, es falso.

 

Ciegos conducen a los suyos hacia su misma ceguera, mas he aquí que la ceguera es una venda que nos ponemos los hombres, mientras los ojos nos los puso la naturaleza.

 

Y siempre habrá más que puedan ver, que ciegos, pues cada día nacen miles, que traen consigo, más evidencia.