Muchas películas muestran cómo legendarios enemigos se alían contra un enemigo mayor, o cómo el que parecía bueno resultó trabajar para el malo, o el que parecía malo resultó que era necesario para que triunfase el bien, o el prota resultó estar siendo manipulado y pasa a luchar contra sus benefactores.
Vivimos, desde hace un año, un golpe de guion inesperado para la gran mayoría, salvo para los guionistas, claro, un golpe de guion que descoloca todas las fichas del tablero. De repente tu familiar colabora con el enemigo, y aquel con el que no tienes nada en común se vuelve tu compañero de fatigas.
El tiempo coloca todo en su lugar, dicen. Me encantaría que el lugar fuera ahora, pero llegar a ese lugar, requiere tiempo.