No he visto ni veré la famosa serie del calamar. No hace falta verla para entender que se trata de algo promovido, una vez más plantear una sociedad ultracontrolada y sometidísima, tan sádica como cruel e inhumana, 100% antinatural.
Mediante el teatro, (netflix de hace 2500 años), los griegos institucionalizaron la catarsis, que viene a significar: «si los dioses y ricos son tan tremendamente desdichados mi desgracia es tolerable». De esta forma nadie se rebela, nos adaptamos y no caminamos hacia nuestra vivencia soberana.
Todo el consumo de masas, radio, Tv, cine, series y mass media se utiliza DESDE SU ORIGEN para controlar, programar, dirigir a la población. Por eso se nos facilita adquirir los dispositivos del «progreso».
El marketing de estos hilos debe ser espectacular, lo último en tecnología, psicología, emotividad, etc etc canalizando cualquier deseo libertario, cualquier movimiento de retorno hacia la naturaleza, control sobre todos estos impulsos.
Entonces, uno ve esas series, ficticias, que no se corresponden con la realidad pero que sin embargo atrapan a millones de personas que necesitan disfrutar de su consumo ilimitado.
Cuando apagamos el dispositivo, la realidad es mucho más relajada, hay maldad, sí, hay casos puntuales horribles, pero en general, podemos hablar, movernos, diríamos que somos libres.
Puede que haya una serie de normativas estrictas, que son por nuestra seguridad.
Puede que se den injusticias terribles sociales, sí, hay mucho trabajo pendiente.
Puede que haya un pensamiento único, con una diversidad controlada, pero cada persona es libre para pensar por sí misma.
Porque lo que siento, amo, vivo, decido, opino, expreso, hago, realizo, ejecuto, participo no es bajo efecto inducido.
No lo es, ¿verdad?