Otras veces hablé de los niños, hoy quiero recordar a las personas mayores.

Que una persona mayor tenga posibilidad de ver, hablar, abrazar, besar, a otras personas, amigos, familiares, nietos, es justo lo que les mantiene con vida. En muchos casos es así. En otros no. En muchos sí.

 

¿qué sentido tiene la vida cuando ya has vivido? ¿Cuando ya has procreado y tu prole está a salvo? Qué sentido tiene la vida si te aislan, te abandonan, y no puedes compartir con nadie el día soleado? o no puedes compartir una sonrisa con tu vecino? O no puedes jugar con tu nieta?

 

Por eso el protocolo mata.

Todas esas acciones propuestas u obligatorias supuestamente para salvar vidas provocan justo el efecto contrario.

Aislamiento, abandono, así como jeringarse y forzar al organismo a desintoxicarse del contenido extraño o perjudicial.

 

Si a los protocolos le sumas otras patologías más la iatrogenia obtienes el menú de cócteles criminales que explican la sobremortandad de la primavera de 2020 y de las llamadas olas.

 

Ni microbio patógeno inexistente, ni antenas, ni chemtrails.

Protocolo.