Conocer que la Teoría del Contagio es falsa, saber que no existen enfermedades por contagio, te lleva, inevitablemente, a preguntarte, entonces, ¿cuál es el origen de las enfermedades?
Ahí es donde puedes dar PASOS EN FALSO, encontrar explicaciones que te encajen, tienen su lógica interna, pero no se corresponden con la verdad biológica.
Típicos pasos en falso que se cometen:
1) Creer que toda enfermedad es el proceso de desintoxicación. Se cree que la totalidad o una gran parte de enfermedades son procesos de desintoxicación debido a la contaminación en el aire, agua, comida, tóxicos en general, que voluntaria e involuntariamente ingresan en nuestro cuerpo. Dejar que el cuerpo se desintoxique naturalmente o provocar la desintoxicación, se cree que es la fórmula para evitar la enfermedad.
2) Creer que dependiendo de si tu alimentación es más o menos alcalina no enfermarás. Una potente teoría, aunque errónea, es creer que las enfermedades suceden en terrenos exclusivamente ácidos por lo que tratar de modificar el ph de nuestro cuerpo, alcalinizándolo se evitan enfermedades. Afortunadamente, no es posible modificar el ph de nuestro cuerpo mediante la alimentación. Uno de los pilares de esta teoría son los experimentos que aplican bicarbonato directamente en tumores. Al detenerse el crecimiento tumoral se concluye que alcalinizar el medio es sinónimo de salud. A esta Teoría podemos sumarle la creencia de que si tomas agua de mar no enfermas.
3) Creer que practicando deporte, ejercicio, vida sana, alimentación equilibrada, meditación, yoga, buenas vibraciones, energía positiva no puedes enfermar dado que todo esto fortalece el «sistema inmune».
4) Creer que el ayuno purifica tu organismo e impide enfermar.
Ok, hay mucho que comentar, pero como explicación rápida diremos que todas estas creencias no tienen en cuenta los descubrimientos de Hamer, es decir, saber que las enfermedades son partes de programas con sentido biológico, programas que arrancan solo tras la vivencia de choque biológico. No es ningún mal funcionamiento del organismo.
Es cierto que existe la intoxicación y por tanto la desintoxicación. Y también es cierto que un estilo de vida «vitalista» puede ayudar, en ciertos casos, a vivir ciertas situaciones con ligereza, de forma resolutiva, sin que cierto evento se transforme en choque biológico.
Pero la inmensa mayoría de alteraciones que observamos en tejidos orgánicos y en el comportamiento de la psique provienen, en efecto, de choques biológicos. Esto es así en todo ser vivo, sea vegetal o animal.
Entonces, una cosa es el origen real de las enfermedades y otra muy distinta la aplicación de terapias conscientes o no de las leyes biológicas, que acierten a ciegas o con conocimiento de forma respetuosa con los programas biológicos.