Haz una pausa y búscala, seguro que anda escondida, debajo de un árbol serio que en realidad no es ni sombra.
Detente, mira arriba a ver si es que eres tú quien está bocabajo y por eso la perdiste de vista.
Tu alegría es una sonrisa benefactora, ingenua y que tiende a volar, pues es cosa aleteante y trinadora eso de cantar alegremente.
Alegría y libertad son un mismo abrazo, encuentra ese abrazo y vuelve de nuevo a tu caminar.