Uno de los grandes éxitos del globalismo, entre otros muchos, es el de hacer que los antiglobalistas dejen de apoyar y tomar conciencia sobre los puntos de vista de luchas sociales, colaborando inconsciente y directamente con el globalismo.
El antiglobalista concluye que toda lucha social fue propuesta por el globalismo con el objeto de dividir, enfrentar, desconcentrar, y ejecutar ingeniería social a pequeña y gran escala.
Lo que no ve el antiglobalista es que las luchas sociales surgen naturalmente de la desigualdad, desigualdad creada por el globalismo, controlada por el globalismo.
La desigualdad es un hecho, por eso funciona esa pólvora, aunque sea pólvora manipulada por el globalismo para fagocitar esos movimientos sociales, ponerles el collar del Estado, y conducir al Establo globalista esos caballos salvajes.
Por eso, el antiglobalista no quiere hablar de racismo, empoderamiento, feminismo, ecologismo… porque estos movimientos, de origen natural y popular, fueron rápidamente detectados por el globalismo y APROPIADOS.
Al no querer tratarse estos asuntos, pues se identifican directamente con jugadas orquestadas por el globalismo, los asuntos subyacentes que dieron origen a estos movimientos libertarios quedan bajo control, canalizados y boicoteados por completo.
La persona antiglobalista es justo la que necesita que estos movimients florezcan sin control globalista, pues el globalismo no tiene razon de ser si en sus entrañas psicópatas no estuvieran esencialmente presentes el racismo, patriarcado, y clasismo oligárquico antinaturaleza.